Miércoles 05. Las 5 coronas: Corona incorruptible (I)

“Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros una incorruptible. Así que, de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire. sino que golpeo mi cuerpo y lo pongo en servidumbre”
1ra Corintios 9: 25- 27

En el nuevo testamento se nombran 5 coronas (o recompensas) para los creyentes que sean dignos de recibirlas. Hoy comienza un breve estudio sobre cada una de ellas. La primera que encontramos en la corona INCORRUPTIBLE. Cuando Pablo habla sobre ella, la compara con los objetivos que un atleta tiene. Los atletas para conseguir una medalla olímpica o un premio deben hacer dos cosas: entrenar muy duro y hacer un cuidado muy exigente con su cuerpo. Nosotros (los creyentes) para obtener esta corona de la que Pablo habla en Corintios, debemos comportarnos como verdaderos atletas espirituales. Bueno los atletas olímpicos entrenas mucho, nosotros debemos entrenar o mejor dicho desarrollar un entrenamiento en la lectura de la Palabra, en el amor fraterno, en refrenar la lengua, en cuidar los hábitos, etc. Segundo, los corredores cuidan su cuerpo. Aquí esta la clave de aquellos que van a recibir la corona incorruptible, son aquellos que disciplinan su cuerpo para no pecar y ser mejores para Dios. Cabe destacar que no se trata de auto flagelarnos (como alguna vez se enseño en otros tiempos); sino abstenerse de todo aquellos que contamina y hace mal a nuestro cuerpo, desde el tabaco hasta los alimentos en exceso, pasando por pornografías, libros que no honran a Dios y películas que no tienen un contenido sano (cité solo algunos ejemplos). También el ocio es algo de lo que hay que tener cuidado. Recordemos que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo de Dios (1ra de Cor. 6:19- 20)
Si hay algo que esta ensuciando tu cuerpo, es hora de que lo dejes, recordemos que Dios quiere que tengamos un templo (cuerpo) limpio de cualquier impureza. Si hacemos una limpieza total, para la gloria de Dios; recibiremos la corona Incorruptible, allí en la eternidad junto a Dios. Que así sea.

Por Andrés Vellano.

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