"Y levantándose una brisa del sur, pareciéndoles que tenían lo que querían levantaron anclas e iban costeando Creta."
Hechos 27:13
Es muy lindo cuando creemos que todo marcha viento en popa, cuando la brisa es a nuestro favor. En este caso los que iban con Pablo no sabían lo que les esperaba, Pablo sólo sabía que Dios estaba detrás de todo esto y que era para llevar su Palabra a otros corazones.
“…arriamos las velas y quedamos a la deriva…” (Hechos 27:17).
No sé si te pasó, que piensas que estás yendo por el camino correcto, y de repente un giro inesperado, te pega un sopapo y te da otra dirección, no puedes entender, pero por dentro sabes que es Él, y te dejas llevar ¿no te pasó? A mí sí.
¡Ojo! No estoy de acuerdo con que nos dejemos llevar por cualquier intuición, debemos tener una vida de oración y dependencia a Dios, como Pablo.
“Pero dando en un lugar de dos aguas, hicieron encallar la nave; y la proa, hincada, quedó inmóvil, y la popa se abría con la violencia del mar” (Hechos 27:41)
Muchas veces no entendemos los propósitos de Dios, pero si somos sus hijos debemos confiar plenamente en que Él es nuestro timón, dejarnos guiar por El es lo mejor que podemos hacer. Confirma si es Dios quien te está llevando por este camino que estás recorriendo, y disfruta del viaje confiando en Él y predicando su Palabra en todo lugar, y no te preocupes si hoy estás varado, pues Dios tiene un plan. Quizás sea el de aprender más de El, o de afirmarte más a su mano.
“y estando ya a salvo, supimos que la isla se llamaba Malta” (Hechos 28:1)
El plan de Dios es perfecto, ¡no temas! sigue tu trabajo, tu estudio, tu camino, pero siempre de la mano de Dios.
¡Prosigue el blanco, Dios te bendiga!
Por Pablo Baztan.
Jueves 24. Manos vacias.
“Hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo”
1ra de Corintios 12: 5
En esta parte de la carta a los Corintos Pablo les explica un poco acerca de los dones espirituales, los ministerios y el trabajo para el Señor. Es muy interesante como plantea el versículo del encabezado. Resumiendo quiere decir: “hay mucho para hacer en la obra de Dios, pero no hay que olvidarse que el Señor es dueño de esa obra”. Muchas veces hay problemas en las iglesias por que justamente nos olvidamos de para quien estamos trabajando. Cristo debe ser el centro de todo, de nuestra vida personal, de la iglesia, de los ministerios, y de todo lo demás.
Cosas como la vana gloria, el orgullo, el egoísmo, hacen muchas veces que trabajemos con más sacrificio… pero todas esas obras son vacías en si misma; solo tienen valor cuando lo hacemos de corazón para aquel que dio la vida por nosotros.
Estimado lector, tengamos cuidado de trabajar para nuestro gran Dios y nuestro Salvador, no sea que cuando lleguemos a su presencia, nos encontremos que nuestras manos están vacías de obras de amor, y llenas de obras de vanagloria.
Que sea nuestra oración ser fieles en todo lo que hagamos, y que sirvamos de corazón a Dios, no a nosotros mismos.
Por Andrés Vellano.
1ra de Corintios 12: 5
En esta parte de la carta a los Corintos Pablo les explica un poco acerca de los dones espirituales, los ministerios y el trabajo para el Señor. Es muy interesante como plantea el versículo del encabezado. Resumiendo quiere decir: “hay mucho para hacer en la obra de Dios, pero no hay que olvidarse que el Señor es dueño de esa obra”. Muchas veces hay problemas en las iglesias por que justamente nos olvidamos de para quien estamos trabajando. Cristo debe ser el centro de todo, de nuestra vida personal, de la iglesia, de los ministerios, y de todo lo demás.
Cosas como la vana gloria, el orgullo, el egoísmo, hacen muchas veces que trabajemos con más sacrificio… pero todas esas obras son vacías en si misma; solo tienen valor cuando lo hacemos de corazón para aquel que dio la vida por nosotros.
Estimado lector, tengamos cuidado de trabajar para nuestro gran Dios y nuestro Salvador, no sea que cuando lleguemos a su presencia, nos encontremos que nuestras manos están vacías de obras de amor, y llenas de obras de vanagloria.
Que sea nuestra oración ser fieles en todo lo que hagamos, y que sirvamos de corazón a Dios, no a nosotros mismos.
Por Andrés Vellano.
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